viernes, 28 de febrero de 2014

Vivo por fuera y muerto por dentro XXV

Capítulo 25- Conflicto antes de la velada.


E
n la cocina gris, con piso brillante color blanco perla, paredes azul pálido pastel, el refrigerador metálico, la ventana en medio de la gran habitación dejaba pasar los pocos rayos de luz que se esparcían en el piso y paredes. John estaba lavando algunas frutas, desde las manos hasta los codos tenía agua y Vel cocinaba cuatro platos diferentes, todos sin descuidar, completando un sabor con otro, ya tenía las empanadas listas, llenas de frutas rojas; fresas, cerezas, manzana roja o todas juntas. Estaba preparando un espagueti delgado, suave y con trozos de salami freído un poco desde antes. Una crema de varias verduras estaba calentándose, tenía zanahoria, brócoli y unas cuantas especias para darle mayor sabor. Cocinaba lentamente un platillo nuevo, con carne de res, verduras, limón y muchas especias. El último espacio estaba una masa, no estaba encendida ni nada, solo estaba haciendo un poco de espacio ya que en la mesa de alado estaba decorando una tarta.
Cubierta de chocolate, con pedazos de menta, fresas y más chocolate lo decoraban, solo faltaba poner crema en algunos detalles. A Vel se le daba muy bien la cocina.
-Vaya, que duro. Comento John.
-Pero que dices, solo estas lavando cosas, no has cocinado ni ayudado ni nada. Le respondió el otro.
-Que malo.
-Bueno, mejor vete a bañar, en una hora todo estará listo. Dijo Vel.
-Será lo mejor, ¿y tú?
Pregunto John.
-No te preocupes dejo la comida lista y me voy a bañar, para regresar a servirles a todos. Respondió Vel.
-Me parece bien, ¿te ayudo en algo más?
-No, solo falta poner crema a la tarta, bueno sorbo un poco de masa y terminar de hacer el espagueti. Dijo Vel.
-Bueno, te ayudo a poner la crema. Sugirió John.
-No, estoy bien. Dijo Vel un poco arrogante.
-¿No quieres que te de crema?
-No, hay suficiente para el chocolate.
-¿Seguro qué no quieres de mi crema?
Insinuó John.
-¡Calla maldito pervertido!
Exclamo Vel alejándose y tomando la crema como protección. Él pensaba que quizá eso le ayudaría, pero tenía cierta duda.
-Cálmate. Dijo John acercándose.
-No ¡espera! Exclamo Vel apretando la crema, quedando sobre la cara de John.
-No... Es manzana. Bromeó el otro.
Unos instantes de silencio lleno el cuarto, siendo ahogado por las risas de ambos.
-Eres malo con los chistes. Dijo Vel.
-Como digas. Comento John arqueando los hombros. Se acerco y lo tomó ligeramente por la cintura y lo acerco a su pecho. -¿Me ayudas a limpiarme?
Vel lo miró a los ojos, mostraban algo diferente, algo que nunca había visto en la mirada de John, expresaba algo nuevo. Seguido de un momento de observar su cara bien formada, sus labios finos como las estatuas griegas, sus ojos diamantinos, su cabello alborotado color oro, y la sonrisa segura, le besó.
-Solo te ayudo cuando acabe. Bromeó Vel apartándose sutilmente de los brazos de John y regresando a la mesa con la mesa restante, tomó una servilleta y se la extendió. -Toma, límpiate con esto.
John mantuvo esa sonrisa y el tomo, luego le regreso con un poco de crema en los labios y la compartió con Vel, con un pequeño beso que fue creciendo.
-Hola hermano. Dijo casi gritando una voz pequeña y chillona.
John y Vel se apartaron rápidamente, y Vel giró la cabeza para observar de quien era la algo conocida voz.
-No quería interrumpir...
Dijo la pequeña niña.
-Anny...
John dio una zancada y el abrazo. -Hace mucho que no te veo, tantas cosas.
-No te preocupes, yo también te extraño. Dijo ella regresando el abrazo.
-Dime, ¿Cómo te ha ido? ¿Tienes amigos?
Pregunto Vel emocionado, Anny ignoro ligeramente la cabeza y observo a John.
-Hola. Saludo ella. -¿Quién eres?
-Hola, mi nombre es John. Saludo John.
-Un placer. Agradeció la niña, Vel se levanto y al cargo sobre sus brazos.
-Vaya Vel,  sigues siendo más fuerte que yo. Dijo ella.
-Sí, gracias.
-Bueno, yo me iré a bañar, te dejo Vel, un el placer es mío Anny. Dijo despidiéndose John y desapareciendo por la puerta café de madera.
-Hermano, eres...
John vacilo un poco pero respondió.
-Mira, John es mí... Mi... Pareja.
-Lo entiendo. Dijo ella sin pena y completamente normal. -Mientras tú seas feliz hermano.
-Gracias, nunca pensé que lo tomarías tan normal Anny.
-Ya lo sospechaba.
Platicaron un buen rato, sobre cómo le había ido, como estaban y sus nuevos amigos.
-Anny ¿extrañas a mamá?
Pregunto temeroso Vel.
-Un poco, pero pienso que esta mejor que nosotros, además aún te tengo a ti. Respondió ella girando la cabeza a un lado.
-Tienes razón, ¿qué te parecería si me ayudas a cocinar?
-¡Por supuesto!
Respondió el infante.
-Tengo un poco de masa, ¿qué quieres hacer?
-¡Macarrones!
-Oh ya veo, claro.
-Hay chocolate, es perfecto.
-Tienes razón.
Después de tomar la masa y aplastarla, entre juegos y risas cocinaban macarrones, Anny le preguntaba cómo conoció a sus amigos, a John en especifico, y él como ha estado tras las ordenes extremistas de Albert, pero eso no los desanimaba, en cambio los animaba y los alegraba más, Anny tenía una risa peculiar, cuando se reía mucho daba un sonido similar al de los cerdos y Vel se atragantaba de risa, dejándola en silencio pareciendo fingir reír... Pequeñas galletas de colores pastel crujientes por fuera pero muy suaves por dentro, y en medio chocolate sobrante; blanco, normal y obscuro.
 En sí no son los macarrones, pero es lo que hay, le decoraron con unas cuantas pizcas de azúcar en medio y huevo en la superficie para hacer que brillarán, los dejaron en un plato profundo color blanco de porcelana que hacía un juego perfecto de colores pálidos y  una base blanca pura. La hora se había convertido en veinte minutos, y Vel tenía que irse a bañar.
-Bueno, será mejor irme. Dijo Anny limpiándose las manos llena de harina y chocolate.
-¿Por qué no te quedas a comer esto?
Pregunto Vel.
-No, cocinaste para ellos, no para mí. Dijo ella.
-No importa, a final de cuentas, sobrará comida y sería un desperdicio. Quiero que mis amigos te conozcan, quiero pasar un buen rato, ¿sí?
Insistió él.
-Está bien. Acepto ella con una gran sonrisa. -Entonces me iré a cambiar, nos vemos en un ratito.
-Sí. Aseguro él y Anny se fue casi corriendo, su sedoso cabello se elevaba como hilos y listones, ahora era más largo, tanto que le llegaba por debajo de la cintura, brillante como el reflejo de sol en el agua. Su cabello era café, ¿se lo habría teñido? Tan pequeña.
Vel guardo todo lo sucio y lo dejo tendido en el lavabo, limpió el desastre que habían dejado, y dejo a llama muy pequeña la comida, para que no se enfriará ni quemará.

Cuando fue a su cuarto no estaba John, no estaba en el baño tampoco, no le tomo mucha importancia ya que estaba muy apurado, tomo una camisa, un pantalón de mezclilla y unos bóxer negros con bordes azul marino, unos calcetines azul obscuro y su toalla.
Se metió al baño y abrió la regadera, el agua salpicaba sus pies, se comenzó a desvestir, primero la camisa llena de polvo o ingredientes, luego los jean's dejándolos caer en el piso, luego los zapatos y al ultimo los calcetines, quedando en bóxer se acerco a sentir que tan caliento o fría estaba el agua, se los quitó en un instante y entro al agua caliente, perfectamente placentera. Cuando termino de bañarse se puso la toalla en su espalda, y comenzó a secarse.
Cuando termino se miró al espejo, no estaba seguro de hacerlo con John, él tenía una figura perfecta, músculos marcados, una buena figura, un gran cabello y nos hermosos ojos. Vel tenía miedo de que lo fuese a decepcionar, él se levanto y se observo detenidamente al espejo: espalda un poco más ancha, los brazos más fuertes, el abdomen marcado y su pecho igual. Las piernas más trabajas, cubriendo su piel únicamente los bóxer de color negro, se miro a la cara, su cabello negro alborotado y brilloso le llegaban un poco antes de los ojos, estaba más largo desde la última vez que se vio detenidamente al espejo, sus ojos azules brillaban de emoción. Sonrió y se vistió, estaba seguro de todo.

Cuando salió estaba solo, no estaba ni Jey, ni Paty, ni nadie. Así que tomo ese tiempo para preparar las cosas, se dirigió a la cocina y se encontró con Jey intentando comer un poco de las comidas trabajadas y degustadoras que remolinaban la cocina y humeaban calientes y recién preparadas. 
-¿Qué intentas hacer?
Preguntó Vel seguro y un tanto mofado, recargado sobre la puerta y con los brazos cruzados. Jey solo saltó.
-¿Qué? Nada, no intentaba hacer nada. Excusó ella.
-Claro. Dijo Vel con un tono sarcástico chistoso.
-Bueno, no le digas a nadie. Jey caminó alejándose entre algunos saltos hacia atrás de la mesa.
-Está bien, pero ayúdame a llevar todo esto haya. Vel se reincorporo y tomo algunos platos blancos.
-Claro. Dijo entusiasmadamente ella tomando otros platos más.
Uno para él, otro para ella, más para Paty, Brun, Juria, Togam, Eric, Jeim y John contó Jey. Pero Vel tomo uno más.
-¿Para quién es?
Pregunto ella.
-Para mi hermana, también va a venir. Contesto alegre él.
-¡Genial!
Exclamó ella. -Me parece perfecto.
-Sí, bueno creó que son todos. Termino él de poner platos con su respectiva comida: un plato hondo de crema, alado un plato con el espagueti, una pequeña empanada al otro lado y por último el plato nuevo acompañado de un vaso refrescante de limón. Cada plato en el lugar que debe de estar.
Uno a uno empezó a llegar, primero Paty, Togam con Brun, Jeim, y así hasta llegar a último John con Anny.
-Hola. Saludaron alegre y despreocupadamente ambos.
Saludaron todos. Pero Vel fue quien quedo con media palabra sin decir en la boca, se quedo impresionado enormemente por la vestimenta de ambos. Anny un vestido rosa pastel con flores y detalles blancos que dejaban ver hermosa la figura infantil, unos zapatos negros brillantes, calcetas blancas, grises mejor dicho y por último su cabello suelto, sin peinar ni codiciar una bella reputación por su cuerpo cabelludo lo dejo así nada más, estaba hermosa y presentable, hizo una reverencia como saludo cordial.
John llevaba un traje, negro y una camisa blanca, lo sacó de un armario en el sótano, aún con la bolsa que lo cubría de plástico transparente, estaba nuevo, con zapatos igual de formales, sin corbata ni chaleco, solo el saco negro abierto dejando ver la camisa blanca pegada al pecho de John, un pantalón igual, su cabello estaba aún húmedo, más no mojado, alborotado como una tormenta amarilla y sus ojos, sus bellos ojos impactaron a todos: tan penetrantes, tan abrumadores y tan detallistas relucían. Vel, él solo se sonrojo un poco.
-Pero mira que horas son estas de llegar. Bromeó Brun.
-Si verdad. Regresó John acomodándose alado de Vel.
En la mesa estaban sentados en círculo, todos presentables. John y Vel se miraron a los ojos por un instante, ambos notaban algo diferente en el otro. Algo fascinante.
-Por último, dejaré esto aquí. Jey se acerco con el plato de macarrones y los puso al centro de la mesa redonda, de colores pasteles los ojos de todos se maravillaron, o por lo menos la mayoría, Juria y Togam quedaron en duda sin saber que eran. 
-¿Qué es?
Pregunto Juria.
-Son dulces, como galletas más no lo son. Contestó Paty.
-Es cierto, los prepare yo mima. Los ojos iluminaban enormemente como joyas, los ojos de Anny.

Cuando estaba por sentarse en su lugar, un lugar para ella, una voz de lo profundo se escucho.
-¿Y quién es esa pequeña mocosa que está sentada reconfortadamente en mi lugar?
-Disculpa. Dijo Anny.
-Cómo escuchaste mocosa. Recito la voz, la voz chillona, la voz de Shpan. -Muévete.
-No. Se reusó Anny.
-Que te muevas mocosa. Ordenó secamente Shpan alterando un poco a Vel.

-No, perra. Termino Anny.

viernes, 21 de febrero de 2014

Vivo por fuera y muerto por muetro XXIV

Capitulo 24-Brun y Togam


P
asando unos cuantos minutos de haberse retirado de Brun y Togam, se dirigieron afuera, irían a buscar las bebidas, o por lo menos algo con alcohol.
-Oyes. Habló Togam.
-¿Qué sucede?
Pregunto Brun.
-Sé dónde encontrar las botellas. Confeso Togam con una sonrisa cálida en la cara.
-¿Enserio, dónde?
Pregunto Brun.
-Con Juria, es obvio. Contesto ella.
-Claro. 
Caminando en dirección al cuarto de Juria platicaban atentamente uno con el otro, sin dejar de mirar los ojos de ambos.
-¿Sabes dónde conseguir los benditos materiales?
Pregunto Togam.
-Bueno, podemos buscar en el exterior o buscar en las neveras ¿no?
Sugirió Brun.
-Sí, también...
Titubeó Togam
-Mande.
-Lo de la otra vez, disculpa por dejarte a medias. 
-No te preocupas, no estabas lista eso es todo. Comprendió perfectamente Brun.
-Púes la verdad, en parte sí.
-¿A qué te refieres?
Pregunto Brun arqueando la ceja.
-Bueno, estaba segura... pero tenía miedo de que me doliera. Confeso ella sonrojada y con la mirada al suelo gris con ligero polvo revoloteando.
-No te preocupes, yo se que a las mujeres debe ser un poco doloroso su primera vez. Dijo Brun.
-No es eso...
-¿Cómo?
-Es que...
-¿No eres?
Dijo sin terminar Brun cuando Juria abrió la puerta, sin haberlo notado ya estaban enfrente del cuarto de Juria.
-¿Qué sucede?
Contesto Juria.
-Hola. Dijo Togam.
-Hola, ¿qué quieren?
Dijo cortante Juria recargándose contra el marco de la puerta.
-¿Aún tienes botellas?
Pregunto sin más ni más Brun.
-Sí, ¿por?
-Queríamos ver si puedes ponerlas para la cena de esta noche. Contesto Togam.
-Ah eso, claro. Ya me lo suponía, por eso deje las mejores para el final. Contesto ella confiada y segura.
-Me parece perfecto. Animó Brun.
-Vaya, parece que a alguien le ha gustado. Insinuó Juria.
-No es eso, es una ocasión especial. Contesto él con un tono burlón.
-Bueno, ¿cómo a qué hora estará listo todo?
Pregunto Juria estirando sus brazos.
-No lo sé, le preguntaremos a Vel cuando le llevemos todo y vendremos a avisarles.
Contesto Brun.
-Me parece bien, se que será delicioso.
-Estoy seguro de eso, ¿qué hora es?
Pregunto preocupado Brun. 
-Por la posición del sol son como las dos de la tarde aproximadamente.
Intervino Togam antes de que Juria checara su reloj.
-Vaya, que inteligente. Dijo Brun.
-Gracias. Dijo Togam.
-Parece que lo sabes todo. Comento Juria.
-No, solo sé lo que sé. Termino Togam sonrojada y una sonrisa.
Terminando eso Juria se fue a dormir un rato, y Brun y Togam empezaron a recolectar comida, apenas llevaban los ingredientes para la mitad de las cosas. Preguntando de puerta en puerta, preguntando de chavo en chavo su tenían algo que les sirviera. Hasta que por fin terminaron con el edificio entero, y no había más.
-¿Vamos a buscar algunas cosas en los demás edificios?
Sugirió Brun.
-Pero será peligroso ¿no?
Desconfió insegura Togam.
-Bueno sí pero podemos llevar algo con que protegernos y dejamos las otras cosas con Vel para que vaya empezando. Recomendó Brun.
-Me parece fantástico. Dijo alegre y entusiasmada Togam, quizá por primera vez frente a Brun, quizá por primera vez a un hombre, quizá por primera vez a una persona que no fuera ella misma frente a un espejo.
Decidido eso fueron a llevar los ingredientes ya recolectados a Vel y John.
-Hola les traemos esto...
Dijo sin terminar Brun, interrumpiendo un beso un poco subido de tono entre ellos dos. Separándolos a los dos inmediatamente.
-Los sentimos no queríamos. Dijo Togam.
-No se preocupen. Dijo John un poco nervioso.
-Bueno, ¿qué consiguieron?
Pregunto Vel titubeando un poco.
Quedando un ligero momento con silencio incomodo. Hasta que Brun reacciono y cortó eso.
-Bueno, conseguimos algunas cosas y las botellas las llevará Juria.
-Me parece perfecto. Dijo Vel.
-Las otras cosas iremos a buscarlas en el sótano, no tardaremos. Dijo Togam.
-Bueno, solo no se tarden. Dijo Vel.
Ambos se retiraron. 

-¿Por qué dijiste lo del sótano?
Pregunto Brun.
-Para no preocuparles. Contesto ella.
-Entiendo. Comento él.
Ya dirigiéndose a la salida Brun pregunto:
-Oyes, no logré preguntarte.
-¿Qué cosa?
Dijo ella extrañada.
-Qué si eras...
-Eso, púes no, cuando aún las casas y la sociedad era “normal", cuando los niños salían a jugar y platicar, cuando todavía estaba la escuela, yo un tiempo me fui a vivir con mis abuelos. Mis padres se habían divorciado y ninguno de los dos me quería, tenían sus parejas respectivas, mi padre había dejado embarazada a su novia y no me quería. Mi madre se alejo por completo y nunca supe de ella. Eso fue desde los siete años.
Cuando estaba con mis abuelos, púes era feliz, llegaba de la escuela, comía, hacía tarea, jugaba, leía y a veces veía la televisión. A mis abuelos no les gustaba la idea de dejar a una niña de siete-ocho años una hora frente a una caja que le freiría el cerebro, por eso una o dos veces podía disfrutar las imágenes de colores.
Todo fue perfecto hasta que cumplí once años, mi abuela murió unos pocos días antes de que yo cumpliera los doce. Todos esos días me la pasé llorando, no iba a la escuela, hasta dos días antes de mi cumpleaños, mi abuelo me saco casi a patadas y tuve que ir. Todos me esperaban con abrazos y besos, eso me reconforto un poco. Cuando fue el día de mi cumpleaños mis amigos me hicieron una fiesta en la escuela, una enorme tarta de color rosa pastel, con un azul-verdoso en las orillas, con una "Feliz cumpleaños Togam" en medio. Cuando llegue a mi casa mi abuelo me regaño porque llegue un poco más tarde, pero al acordarse de mi cumpleaños me dio una máquina de coser, y la estrené ese mismo día, me puso a cocer una corbata rota que tenía arrumbada, color azul de seda.
Termine exhausta, pero pude jugar con mis amigos, hablar con ellos por teléfono y jugar con mis nuevos juguetes, pero en la noche, estaba durmiendo, mi abuelo llego insinuando jugar con él a algo que hacía con la abuela, la verdad es que yo no quería, tenía sueño como para jugar. Así estuvo un buen rato, regresando a mi cuarto cada quince momento hasta que se acostó a mi lado y me tapó la boca, no me deje pero solo tenía doce años, no era los suficiente fuerte para quitármelo de encima. Me golpeo en la cara dejándome inmovilizada, escuchaba las palabras obscenas salir de su apestosa boca, las asquerosas frases penetrar mis oídos. No podía moverme pero sí sentir y escuchar, sentía como me iba quitando todo, y se acercaba a mí, y metía algo, y me embestía, a mi me dolía mucho. Todo acabo cuando dejo salir algo sobre mi abdomen, después solo se fue y me dejo así, yo me enferme y mi abuelo casi me deja morir.
Termino de contar Togam, dejando a Brun conmocionado.
-Lo siento, yo no quería.
-No te preocupes. Intervino ella.
-No pensaba que... se viejo es un maldito mal nacido. Exclamo él.
-Sí, pero lo llevaron a juicio un poco después, cuando yo estaba en el hospital por la enfermedad me obligaron a decirles todo, que si bien, en parte no me forzaron, yo quería decirlo. Dijo ella.
Brun la abrazo y tomándola de la barbilla le dio un ligero beso.
-Yo te cuidare vale.
-Brun...
Fueron a juntar las cosas, hasta llegar a juntar todo, en refrigeradores de los otros edificios, sin algún tipo de bestia, llevaron todo hasta Vel que cocinaba y John lavaba trastes.
-Gracias, en unas tres horas estará listo todo. Dijo Vel calentando un sartén.
-De nada, nos vemos. Dijo Brun, despidiéndose Togam y él.
Estando en el cuarto de Brun Togam empezó a ver la televisión mientras Brun tomaba un baño rápido.
-Gracias por esperar. Dijo Brun con una toalla cubriéndole desde la cintura hasta por debajo de las rodillas.
-De nada. Contestó ella.
Brun al dirigirse por una camisa se resbalo con el agua salpicada en el piso, casi cae y Togam lo sujeto, ella le abrazó y le susurro al oído:
-Vamos a hacerlo. Brun quedo con los ojos en blanco.


Brun acepto sin mucha dificultad, empezó a besarle ligeramente, y uno tras otro con más pasión que el anterior.


Si quieren más les dejaré a la imaginación xDDDD
No es cierto, el PDF el capítulo lo dejaré si quieren saber, pero hasta que acabe todo, en unos dos o tres capítulos.

viernes, 14 de febrero de 2014

Vivo por fuera y muerto por dentro XXIII

Capitulo 23- Propuesta


L
a bestia se levantó en dos patas y con sus otras patas delanteras se cubría la cara, su cuerpo era atravesado por las balas de Jey, pero cuando estas se acabaron Jey trato de recargar lo más rápido, pero fue embestida por la cola de la inmensa quimera que en un instante estaba posad por detrás de ella. Jey fue sujetada por la bestia, reincorporándose tomando su par de cuchillos del tamaño de su antebrazo corrió al centro, siendo sorprendida por la extensa cola blanca y rosada, pero fue esquivada elegantemente con un salto hacia atrás, Jey tomó la cuchilla derecha y la encajó en el medio, la bestia se detuvo unos cuantos segundos pero los suficientes para que Jey lograra tomarla por la cabeza y con su otra cuchilla, levantar el cráneo dejando la delgada capa de carne que protegía el cerebro, con mucha fuerza la sangre recorrió la cara de la bestia hasta por debajo de la mandíbula, que gritaba de agonía generada por dolor y empapaba la de Jey con un sonrisa satisfactoria pintada en la cara, su cabello se empapó en color rojo obscuro, casi metálico y su mechón azul se transformo en un morado temporalmente, empapando el cielo de rojo, la bestia la tomo con la pata y la arrojo lejos, chocando contra el piso y quedando inconsciente en el suelo verde y rojo.
Paty se levantó y amarró con los hilos, cortando las capas gruesas de hueso, enojada y con el sentimiento de venganza reinando en su corazón, apretaba cada vez más y más, hasta el punto que el ojo casi revienta. Pero se detuvo al darse cuenta que ella también se estaba haciendo daño, sus manos sangraban, la bestia aprovecho eso para golpearla con su cola contra un árbol, el impulso fue detenido tenuemente por los hilos, aún así choco contra el café tronco.
-Jey. Dijo débilmente Paty tratando de arrastrarse para llegar a ella.
Jey no se movía, el monstruo se recupero ligeramente, lo suficiente para acercarse a Paty y casi aplastarla con su peso, pero Brun y Juria lo detuvieron cortando el área de las cotillas, dejando salir unos cuantos chorros carmesí del cuerpo, Juria tomo su segunda arma y la encajó profundamente en la espalda, siendo alejada por un pequeño empujón de la bestia, Juria no tenía miedo, estaba decidida a vencerla pero, ¿cómo?
La oreja intacta fue rebanada por una flecha, una flecha negra y suave de Brun, no llevaba mucho practicando con el arco, pero eso había logrado distraerla su atención, tomo su arma y comenzó a golpear sus bases, su piernas. Golpeo su mandíbula, casi fue mordido pero saltó a tiempo de llegar hasta atrás y poder derribarle una pata para que perdiera el equilibrio.
Eric llego en su ayuda con sus dos espadas, rebanando y mutilando por completo la otra, entre golpees profundos y fuertes no sintió cuando estaba en el piso, igual que Brun, se habían olvidado de su cola, esa cosa aún se movían, pero no podían hacer nada, estaban exhaustos y sus piernas no daban más, además de que Brun se había lastimado la pierna derecha.
La cosa tampoco se podía levantarse tardaría mucho para recuperarse, así que cayó rendida, y parecía estar muerta, era un bulto de carne, carne roja con huesos rotos y estaba completamente inmóvil, estática.
-Al fin. Susurro Togam. -Ayuden los que estén bien.
John, Vel, Jeim y ella ayudaron a los demás, todos estaban conscientes, menos Jey, y eso no era nada bueno.
John se acerco a la bestia y pateó la cabeza, diciendo tenuemente:
-Me alegra, ¡me alegra que estés muerto!
Pero con la última palabra la quimera roja levando el parpado y su ojo se poso en su cara, su cabello se reflejaba en la pupila, igual que en toda la cara. John gritó para avisar, pero la cosa se levanto en sus piernas delanteras y con la cabeza empujo a John contra un pequeño barranco, no muy alto, cuando mucho un metro, John no podía levantarse, su mano estaba rota y su espada quedaba lejos, la bestia se acercaba con sus fauces abiertas de par en par, los gritos de John no se escuchaban, la tierra y los trozos de árbol rotos tapaban todo orificio por donde escapará el más mínimo sonido.
La bestia había planeado acorralar a alguien, quizá no ganaría pero se llevaría a alguien, ¿esa era toda su inteligencia? Quizá exageraron, su gran masa era abrumadora, y su inteligencia era sorprendente en un cuerpo así pero, no era un genio.
John trataba de escapar, pero la pierna le lastimaba cada vez más, cada segundo pasaba, cada paso que daba, cada gota de sudor y de sangre, cada latido, estaban contados.
Vel ayudando a cargar a Jey se percato de John, y de la enorme cosa, así que dejo a Jey en un asiento, tomó una pistola y corrió en dirección donde estaba el cuerpo. 
Pensaba muchas cosas, pero ninguna era muy buena.
Cuando encontró el agujero se dejó caer, era frío y un poco húmedo, fangoso y pegajoso. Cuando llego hasta John, la cosa estaba a unos escasos metros de él, levanto una pata y se preparó para cortar en dos a John.
-¡NO!
Exclamó Vel y John al mismo tiempo, la quimera perdió la razón un instante, Vel tomo la ventaja y comando el cuchillo de Jey de la cola, subió por la espalda, y encajo la hoja de metal gris y un bellísimo colegie en su ojo abierto como plato, la bestia dejo escapar un grito ahogado, vació, como si no hubiera voz alguno, solo una vibración. La bestia trato de quitarse de encima a Vel, pero él fue rápido y acuchilló la espina dorsal con el arma de Juria, dejando paralizada a la bestia, ya no se podía mover, ni regenerarse, estaba acabado ahora sí.
-Vel...
-Calma, aún no acaba. Terminó Vel sacando el arma.
Una bella pistola negra y brillosa apuntaba al cerebro medio descubierto, apunto y temblando un poco, disparó una vez, dos veces, tres, cuatro y luego cinco, hasta seis.
La sangre no salía mucho, pero para estar seguros, Vel tomo la guadaña y decapito la cosa, sin mancharse la camisa, termino con eso, después quemó la cabeza, cuando todos estaban ya en el camión, pero antes de eso, John platico en ese agujero con Vel.
-John, te ayudaré. Dijo Vel.
-Vel me salvaste, gracias. Comento John tratando de ponerse de pie.
-Oye, despacio. Recomendó Vel mientras ayudaba a John.
-Te quiero. Al mismo tiempo besó a Vel. -Sabes, pude haber escapado, no fue más que una maldita rama que me atoro el pie.
-¿Es enserio?
Pregunto enojado Vel.
-Sí. Dijo sonriente John.
Vel al escuchar esto, dejó caer a John.
-Espera. Dijo John.
-Eres un tonto. Murmuro Vel.
-Sí ¿por?
-Eres un gran tonto. 
-Sí, a mucha honra.
-¡Eres un grandísimo idiota!
Dijo Vel regresando a abrazar a John, quien también le respondió.
-Sí, pero soy tu tonto. Le susurro en el oído a Vel, quién empezó a dejar caer lagrimas corriendo por su cara, resbalando por sus mejillas.

Ya en el camino, Jeim manejo, Togam y Vel ayudaban a los demás, Brun, Eric y Juria estaban dormidos como piedras en el mar, Paty estaba platicando con Jey quien estaba en sus cinco sentidos, y John, estaba más que dormido. Recogieron todas las armas y se dirigían al punto de encuentro con Albert, Shpan estaba en el baño, ella solo ayudo unos momentos, no quería dar la cara. Y hablaba con él por un radio.
-Lo lograron, ahora tienes que cumplir. Dijo ella confiada.
-¡Cállate! Lo sé perfectamente, pensé que no lo lograrían. Admitió Albert.
-Púes ya ves. Contradijo ella.
-Sí púes ojala lleguen a sanos, si no  me sirven. Dijo Albert en voz baja.
-Mira, todos están vivitos y coleando, están completos y ninguno murió. Explico ella al mismo tiempo que se limpiaba las uñas con una navaja suiza.

Cuando llegaron, todos los llevaron a sus recamaras, John con Vel para cuidarlo, Juria estaba con Togam, Paty con Jey, Brun, Eric y Jeim compartían el cuarto, Brun y Jeim parecían haber superado todo, eso era mejor. Todos tomaron un baño, y durmieron profundamente, con sus nuevas armas luciendo brillantes en sus roperos. Shpan estaba practicando con un juego de agujas contra un árbol, y logró lucir una libélula en el tronco lleno de grietas.
Enojada, cada vez encajaba más profundo las puntas de metal blanco, y no podía sacarse de la cabeza la imagen de esa cosa enorme a punto de matar a Paty, era horripilante.
Albert comía un elegante platillo de pescado en salsa de champiñones, el vapor salía y el jugo de naranja se posaba refrescante sobre su mesa.
En la noche, cuando todos estaban en sus cinco sentidos, decidieron hacer una pequeña fiesta entre ellos, hablaban de cocinar algo, que Vel cocinará.
-¿Es enserio?
Pregunto Vel nervioso.
-Sí. Respondieron todos.
-Pero... Necesitare ayuda, además no hay ingredientes y no sé ni siquiera que vamos a comer. Argumento en contra Vel.
-Tienes un buen punto, pero ¿por qué no comemos un buen plato de crema, con algunas empanadas, una deliciosa tarta y un café acompañado de vino? ¿Qué opinan?
Pregunto John seguro.
-Me encanta la idea. Dijo Brun.
-Perfecto. Siguió Jey.
-Será delicioso. Comento Paty mirando a su hermano.
Todos estaban encantados con la idea, bueno todos a excepción de Vel.
-Pero... Necesitare ayuda.
-Yo me apunto. Dijo Brun.
-Yo igual. Le acompaño Togam.
-Gracias, pero pensaba en que John me ayudará. Comento Vel.
-¡¿Qué?! ¡¿Yo?!
-Sí, ¡Tú!
-Es injusto. Se rehusó John.
-La vida es injusta. Contradijo Vel.
-Bien, pero no se cocinar. Admitió él.
-Púes siempre hay una primera vez para todo ¿no?
-¿Ah sí?
Pregunto insinuando algo John.
-¡Cállate maldito pervertido!
Gritó Vel.
-¿Qué?
Pregunto Jey.
-Nada, nada. Termino Vel.
-Está bien, en un rato nos vemos vale. Habló Togam, y todos estuvieron de acuerdo.
-Brun te encargas de los ingredientes, yo me encargo de cocinar ¿sí?
Le pregunto gentilmente Vel.
-Claro. Dijo él.
-Togam ayúdale con las bebidas. Se dirigió a ella esta vez.
-Sí no te preocupes. Dijo ella.
-Tú, ven conmigo. Vel miró a John, quien miraba confiado.
-Sí señor.
Todos se dirigieron a eso, y estando viendo que había en la nevera y cajones, John le pregunto a Vel:
-Dime, ¿qué paso con lo dé?
-¿Qué cosa?
Pregunto Vel.
-Ya sabes. Dijo John.
-Púes, ya llegará... Es algo....
No termino de decir al ver la mirada de John, prendida como una llama que vive por años y no se apagará durante décadas aún siendo heladas tormentas.
-Te espero. Dijo John al tiempo que abrazaba cariñosamente a Vel.
-Gracias, pero quiero hacerlo. Dijo seguro Vel, pero segundos después quiso tragarse es palabras.

-De acuerdo, seré cuidadoso. Susurró John.

domingo, 9 de febrero de 2014

Vivo por fuera y muerto por dentro XXII

Capitulo 22- Enfrentamiento


L
os rayos amarillentos y dorados del sol que calentaba inútilmente a todos, por el miedo y nerviosismo de enfrentarse a esa cosa, el camino era largo, una hora a pesar de que los chicos ya estuvieran acostumbrados a viajar muchas horas continuas sentados en un mismo lugar, Paty intentaba dormir, más no lo conseguía, Togam calma a Brun (que irónico), Eric fumaba con la ventana abierta y la mirada perdida en su memoria, Jeim estaba calmado pero celoso, pero él sabía perfectamente que tenía que concentrase en la pelea, Juria afilaba por treceava vez su hacha, Jey por lo contrarío era la más calmada, despierta ya que Shpan estaba dormida, Jey tarareaba una canción simple, <<Tururu, tururu turututu>> decía mirando la ventana, el paisaje estaba cubierto de árboles, de hojas y pasto verde, vivo y fuerte, lo que necesitaban ellos en ese momento. El cielo gritaba que fuera teñido de rojo, rojo de su sangre, eso era lo que pensaba Vel, pero regreso a la normalidad cuando recordó la imagen de su hermana, la que tenía que proteger, porque si no, ¿quién?
-Saben algo, podemos lograrlo. Dijo Brun alegre. -No es algo de otro mundo ni nada.
-Sí, pero esa cosa te haría pedazos en un momento. Contradijo Juria.
-No hay porque ser tan pesimistas. Comento Vel.
-Apoyo a Brun, sí pensamos de esa manera, seguro moriremos, y si no púes lo dudo mucho. Argumento John.
-Por algo llegamos tan lejos ¿no?
Dijo Paty levantándose del asiento.
-Pero...
Dejo sin concluir Juria.
-Es momento de mejorar. Apoyo Eric.
-Podemos hacer un plan bien organizado, y así tendremos más posibilidades. Sugirió Jey.
-Claro, pasaremos de cero punto cero posibilidades a cero punto dos. Exclamo Juria enfurecida.
-¡Cálmate Juria!
Exclamo Togam.
-Togam. Dejo lentamente Juria.
-Tiene mucha razón Jey, con un plan podemos terminarlo, y tengo información que nos puede ayudar, con la poca que logre sacarle a Albert y a Shpan, de su cuarto y junto con la de las demás bestias, ¡podremos ganar!
Dijo segura, fuerte y radiante. -No solo eso, también podemos hacerle distracciones o trampas. 
-Si tú lo dices. Comento Juria.
-No, no es lo que yo digo. Es lo que podremos hacer. 
Termino de hablar Togam.
John tomo fuertemente de la mano a Vel y le susurro.
-Cumpliré ampliamente tu deseo cuando lleguemos. Haciendo saltar a Vel quién se ruborizo muy velozmente.

Con unos cuantos minutos para el encuentro, todos estaban calentados, Togam recolectaba datos que ayudarían con el plan, Jey y Vel escuchaban y planeaban los movimientos, Juria afilaba las armas con Eric, Brun y John ayudaban a Paty colgar sus hilos y esconderlos.
Terminando el plan, todos tomaron lugar, escondieron sus armas nuevas perfectamente para que la bestia no las hiciera pedazos, hablaban y se comunicaban por medio de gestos, Jey estaba en un árbol hablando con Vel, y Eric observaba si algo sucedía, hasta que escucharon un estruendo.
-Mierda, ya está aquí. Comento John.
Una nube de polvo y hojas se esparció disminuyendo la visibilidad, un árbol estaba cayendo lentamente, pero un agujero se abrió en la cortina de polvo, dejando pasar a la bestia; de dos metros y medio, muscular, grandes piernas y una cola muy larga. La cabeza estaba cubierta por hueso del cráneo, le tapaba la mirada de un ojo y el otro era enorme, de color rojo y naranja contorneado tenebrosamente por negro, la mandíbula era larga y enorme, dejaba ver los colmillos que cortarían en dos a cualquiera, las garras eran gruesas y filosas, tanto que con un solo zarpazo corto el árbol de tres metros.
Togam y Jeim apuntaron perfectamente a la cabeza, siguiendo su movimiento feroz pero ágil, no le perdían la pista ni por un segundo. Brun y Jey saltaron entre árboles sujetándose de cuerdas hechas por ellos, sacaban su lanza y el rifle. Shpan saco una espada del mismo tamaño que ella, Vel apuntaba con un rifle simple de color crema a las piernas, y Paty esperaba el momento perfecto para saltar antes de que John y Eric salieron corriendo con ambas espadas en mano se acercaran sigilosamente a la bestia. 
La enorme bestia los distinguió y giro la mirada a ellos, dando un golpe con su pata delantera derecha, John resbaló de rodillas pasando por debajo de la pata y Eric salto sobre ella, el monstruo abrió sus fauces para atrapar a Eric con ella, y dentro estaba un cráneo incrustado en un colmillo hasta el fondo, pero cerro la boca de un jalón por el golpe que dio John por debajo de la mandíbula, Eric logro caer sobre la cabeza y con un fino giro rasgó el ojo, con un grito la bestia se levanto y saco colando a Eric, que fue atrapado por los hilos de acero de Paty, está salto y con un gran impulso jaló los hilos escondidos en el inicio de los árboles verdes, que jalaron y cortaron las piernas, quedando tirado la bestia, Jey y Brun llegaron a cortar la cola, Togam y Jeim dispararon solo haciendo una grieta en el cráneo. Shpan se acerco caminando a la bestia y exclamo:
-¡Este es el gran problema de Albert!
Pero ella notó perfectamente como la cosa enorme hacía una mueca de alegría.
Shpan retrocedió dando vueltas mortales hacía atrás y caía sobre una roca, la bestia se puso en dos piernas perfectamente recuperadas, Vel tomo el tiempo en el que se recuperaban, y Togam disparó perfectamente en dirección del ojo, pero esté lo esquivo agachándose, su ojo estaba perfecto.
Se puso en cuatro piernas y con su cola arrasó con los árboles donde estaban posados Vel y Paty, pero ellos escaparon escondiéndose en agujeros, dio un manotazo contra Eric y John, quienes evadieron por unos centímetros, la enorme bestia salto y cayó sobre los agujeros, logrando ver perfectamente la ubicación de Vel.
-¡Vel!
Grito John, al tiempo que corría en dirección de él.
La cosa se percato y jalo con su cola una rama a la que aventó contra John.
Vel levanto una pistola cargada con monedas antiguas, apunto a la mandíbula y disparó satisfactoriamente, la sangre el empapo los brazos y dejo unas manchas en su cachete derecho, pero no perdió de vista como se movía la quimera, la cual se estremecía y abriendo la boca escupió el fragmento de lengua ensangrentada. 
-¡Dispara una vez más!
Opino Shpan, pero fue callada rápidamente por Jey.
-No, vamos conforme el plan.
La cosa abrió sus fauces una vez más y estiro la lengua nueva, que se acercaba a Togam desde la espalda, esta solo levanto el rifle por detrás y encesto otra bala en el casco hecho de cráneo.

Brun llego pateando el abdomen, y ayudado por Juria que daba otra patada, haciendo balancear al monstruo. Jey corrió contra su frente, pero el engendro se dio cuenta y dio un zarpazo contra ella, pero gracias a su pistola le reventó una bala contra la mano, haciéndola trizas y siguiendo su camino, se detuvo, saco sus dos cuchillo viejos y corto los músculos de la mandíbula, cayendo y detenida por la carne, que también fueron cortados pero por balas, dejando la boca en un ángulo de noventa grados.
Eric se acerco y cortó los músculos de las patas del lado derecho, dejándola medio tirada, John cortó la otra pierna delantera y la cosa dio un salto hacia atrás para alejarse, pero Shpan lo sorprendió cortando gran parte de la espalda con su espada. 
Delante de los árboles Paty los corto para atrapar a la bestia con ellos, por lo menos la parte de atrás, Juria se acerco y fulmino cortándole la nariz con su hacha.
John sonrió, sabía que con el último movimiento acabarían perfectamente con esa cosa.
Paty dio vuelo y girando con movimientos finos y espectaculares aterrizo sobre la joroba y amarro la boca de la cosa, apretada y con mucha presión se levantó y amarro los hilos a su mano, dando el último movimiento, ella jaló. Cortándole la boca y cayendo una cascada de sangre sobre el piso, luego el cuello que dejo escapar lo que sobraba de la cabeza, que únicamente eran las orejas, el ojo y la capa de hueso duro y color perla.
La cabeza voló por los aires dejando salir una lluvia de sangre roja y rosa, empapando el pasto verde en carmesí.
Los árboles se tiñeron de líquido rojizo y fangoso.
Shpan dejo soltar un aliento y se acerco corriendo, cortando la cola.
-Verán, si es tan inteligente es posible que pueda mover su cerebro a extremidades donde este a salvo. Explico ella con una sonrisa en cara.
-No lo había pensado, dijo Jey.
El siguiente paso era quemarlo, pero Eric estaba muy lejos del combustible, así que decidió correr lo más que podía, cuando estaba a mitad de camino escucho un grito.
-¡Eric a tu derecha!
Advirtió Juria.
Eric giró y vio que la base de la mandíbula se movía, y trato de encestarle un golpe a Eric, pero logro esquivar y al girar la cabeza, esa cosa se estaba regenerando.
La cabeza no era más que una masa de carne enorme que colgaba de tejidos que se hacían más grandes y gruesos, las piernas eran patas sin dedos. Vel soltó un bufido y la cola cortada hasta la mitad se levando.
La lengua, la cola, la pierna, y la parte de la mandíbula explotaron, haciendo una nube roja. Por unos instantes se quedaron quietos, pero Paty movió los hilos quitando el humo, uno de los hilos se trabo con algo, algo le impedía seguir.
Cuando una cara estaba apareciendo, la jalo y Paty choco contra el piso. Eric se aventó pero la cosa lo empujo con su cola ya regenerada a la perfección, y lo golpeó contra Brun. Juria y Jey corrieron cortándole la boca y las piernas delanteras, acertando perfectamente, la quimera se golpeo fuertemente contra una roca fría y pesada, y dejo de moverse por algunos instantes.

-Al fin acabo. Dijo suspirando Jeim.
-Sí, lo logramos. Se alegro Eric.
Todos dejaron salir un aliento de preocupación, todos menos Vel y Togam quienes gritaron al mismo tiempo.
-¡Cuidado!
Todos giraron y distinguieron la cabeza levantándose lentamente con una sonrisa pintada en ella, la carne estaba al descubierto, los enormes dientes eran más visibles, se fue levantando limpiándose la sangre con la lengua, los músculos descomunales eran visibles, estaba hecho de carne pura, el blanco de los huesos cubrían la mayor parte de la cabeza, las orejas eran puntiagudas, la espalda ahora estaba cubierta por el hueso, la pierna estaba también en ese estado, la cola tenía algunos aguijones de blanco perla y los dientes eran más grandes.
Las patas tenían unas grandes garras blancas, el ojo era ahora más feroz que antes, la cola era larga y levantaba un tronco, la boca estaba abierta y la lengua limpiaba los dientes, Togam y Vel estaban seguro que esa cosa había re-configurado su estructura cubriendo su cuerpo, seguramente con la decapitación se vio dañado el sistema cerebral y la regeneración estaba dañada, quizá fue eso.
Ahora estaba mejorado, ya no podía renegarse al mismo ritmo.
-Maldita sea. Maldijo John.

Todos tomaron sus armas en un segundo como rayos y preparaban el momento perfecto, pero esa cosa era más rápida, Togam y Jeim le seguían el ritmo pero ahora era más difícil, la cosa estaba rodeando a todos, Vel recargo.
-¡Todos tomen sus armas, ahora es más peligroso!
Exclamó él.
-¡¿Es una broma!?
Exclamó Brun.
Todos corrieron lo más rápido que podían, dejaron las viejas armas en su espalda o tiradas, y veían como la cosa saltaba y corría asechando, Togam acertó un golpe en la cabeza.
-¡La cabeza, ahora como la de cualquiera!
Informando a todos.

-¡Ya no tiene la misma regeneración que antes, solo inmovilicen y apunten al cráneo!
Exclamo Vel dando la orden.
Paty respiraba profundo y a pesar de estar adolorida el hombro derecho, pero estaba bien.

Tomo los hilos con los guantes y empezó a girar y hacer movimiento tranquilamente, pero la quimera puso iteres en ella y se acerco a ello, siendo frenada por un disparo de Jey, quien observaba la cosa detenidamente.



-¡Aléjate maldito bastardo!
Gritó ella.
Disparo una segunda vez, esta vez le voló parte de la oreja y retrocedió, se aventó contra ella.
Sus ojos se miraban con odio, uno al otro. Los ojos cafés de Jey color chocolate y brillos tono crema se fusionaban con el odio y determinación peleaban contra el ojo rojo carmesí y brillos naranjas o rosas que se contorneaban como diamante, la pupila era fina y negra, ambos decían una cosa; Querían vencerse uno al otro.


viernes, 7 de febrero de 2014

Vivo por fuera y muerto por dentro XXI

Capitulo 21- Dudas


T
ogam y Brun dejándose llevar por el momento azotaron contra la pared, luego contra otra puerta hasta regresar a la puerta del departamento de Brun, Togam giró la perilla y entraron contra la primera cama Togam cayó de espalda dejando a Brun encima de ella y quemándose entre besos, ella lo aparto un poco.
-No Brun... Esto es...
Siendo cortada por los besos de Brun que quemaban los labios de Togam pero le encantaban.
-Brun... Basta. Dijo Togam, Brun paro pero ella con sus ojos pedía más, y decidió acercarlo más.
El ambiente estaba cargado de pasión, de amor, Brun le besó ligeramente en el cuello hasta la clavícula, y luego regresó a la boca, se levanto y Togam quedo con las manos rodeándole el cabello, este extendido en la cama, Brun se sentó ligeramente en su cintura y levanto sus manos para quitarse la camisa blanca y dejando sus músculos color canela al descubierto, su abdomen y su pecho marcado. Brun regreso agachándose a besarle, Togam por su lado lo abrazo con sus brazos, y dando una voltereta Togam quedo arriba, tomó la mano de Brun y la fue deslizando suavemente hasta llegar a su seno derecho, Brun empezó a tocar delicadamente, después apretó ligeramente, y empezó a rosar con la yema del dedo estrepitosamente su cintura con la otra mano, Brun estaba sumergido en ello, y Togam igual. Hasta que sintió algo en la entrepierna de Brun, se estremeció un poco, pero conforme lo iba besando le daba naturalidad, y con su mano fue moviendo los dedos delicadamente por el abdomen, hasta que bajo sus manos a su cinto, el cual desabrocho Brun, pero retomando la conciencia se levanto.
-Brun, no podemos... No estoy lista. Dijo tímidamente.
-Pero hace unos momentos lo estabas. Contradijo Brun.
-Lo sé, pero fue por el momento... Lo siento. Explico, acabando eso salió de la habitación.
-¡Espera Togam!
Exclamo Brun al tiempo que Togam salía rápidamente.

Pasando eso Togam se calma y llega tranquilamente con los demás.
-¿Qué paso? ¿Y Brun?
Pregunto Juria.
-Ya viene. Dijo Togam desviando la mirada.
-¡Togam espera!
Llega exclamando Brun siendo observado por todos con una mirada inquietante, a excepción de Jeim que no lo mira ni por un segundo.
-¿Qué pasa?
Pregunta Paty confundida.
-Nada, no pasa nada... Bueno, ¿Y para qué me necesitaban?
Pregunta Brun acercándose a Juria.
-Púes, para que veas estas hermosuras. Dice Juria al tiempo que levanta sutilmente la cobija negra que cubrían las armas.
Para la sorpresa de todos, son nuevas; Una lanza de doble filo larga y pesada con el mango de color negro para John, un arco amplio con potenciador con flechas de materiales variados para Brun, una espada europea capas de dividirse en dos y un mango de cuero artificial adherible a la piel para su manejo sofisticado usado por Jeim, un par de guantes protectores fabricados para Paty, una espada de esgrima larga y flexible pero hecha para doblarse y estirarse a dos metros para Eric, una guadaña del tamaño de una hacha y capas de estirarse para hacer una hoz majestuosa para Juria. Para los demás era un rifle M1918 re-configurado para disparar al doble y bañado en un color carmesí metálico para Togam, para Jeim una hermosa Cheytac M100 de color plata, y un cuchillo debajo del cañón, y una Dsr-1 para Vel, de color negro y líneas grises que le daban una apariencia elegante, pero estaba una extra, XM500 de color verde.
-¿De quién puede ser esta?
Pregunto Juria extrañada.
-Mía, respondió una chica, todos giraron a ver quién era.
Cabello negros ondulados, piel morena como chocolate, ojos turquesa con brillos azul marino, una figura ligeramente más abundante que las demás, una blusa negra, una falda azul y botas negras como las de Jey estaba en la puerta, con la sonrisa marcada como el gato de Alicia en el País de las Maravillas.
-¿Quién eres?
Pregunto Jey, siendo respondida velozmente por la otra.
-Soy Shpan, soy francesa y vengo de parte de Albert.
¿De parte de Albert? ¿Cómo?
-Imposible, Albert me hubiera informado antes. Gruño Juria.
-No me interesa, ¿por qué crees que les dio esas armas nuevas?
Interrogo la Shpan.
Juria quedo en silencio y este reinaba en la habitación, pero Vel hablo.
-Si bienes de parte de él, ¿para qué?
-No lo sé, solo me envió a decirle que será mejor que se preparen, una cosa se acerca y dice que los necesita listos a la de ya, según me ha contado llegará en unas seis horas. Dijo ella acercándose meneando sus caderas hasta la mesa y tomar el arma. -¿Lo están?
-Perra. Fue lo que pensó Jey.
Shpan lamió la punta de la pistola insinuando algo, al tiempo que les decía.
-Seré su apoyo, me necesitarán. 
-No es cierto, estamos perfectos sin ayuda especialmente si proviene de Albert. Dijo Jeim.
-No lo creó. Susurro sutilmente ella acercándose a Brun. -Vaya morenazo que tenemos aquí.
-¡Aléjate!
Exclamó Togam empujándola.
-¿Togam?
Preguntaron Brun y Jeim al mismo tiempo, girando la cabeza para observarse cada quién, pero eso no duro más que unos cuantos segundos y después de eso regresaron la cabeza. Togam estaba sonrojada pero aún estaba mirando fijamente a Shpan.
-Vaya perra, no te metas en mi camino ¿vale?
Le dijo ella acercándose lentamente.
-Y sí no, ¿qué?
Respondió la otra.
-Calma chicas, primero, no puedes hablarle así como se te antoja a nadie. Dos, si estás diciendo la verdad púes no tenemos más que hacer caso. Tres, necesitamos saber a qué nos enfrentamos. Argumento Vel.
-Está bien. Acepto de mala gana Shpan. -Es una enorme masa, al parecer es una mutación muy avanzada de las bestias que parecen gatos.
Al escuchar esto todos se quedaron impactados.
-¿Qué tan avanzados?
Pregunto John.
-Bueno, su habilidad de regenerarse es de tres veces mayor, son dos, el doble de tamaño, y su inteligencia es cinco veces mayor, digamos que es una máquina genio para mutilar. Explico con una sonrisa Shpan.
-No me jodas. Murmuró Brun.
-¿Estás hablando en serio? 
Pregunto con la voz quebradiza Paty.
-Sí, lo juro. Dijo Shpan.
-Mierda... Necesitamos su ayuda. Dijo Vel, pero todos se quedaron en silencio imaginando la bestia en sus mentes.
-¿Qué tan rápida es?
Pregunto Jeim.
-Digamos que con su olfato detecto nuestra presencia desde tres ciudades atrás y nos viene siguiendo desde hace cuatro otras. Termino de explicar ella.
-Esa cosa es muy rápida. Comento Jey.
Seguido de eso fueron afuera a entrenar con sus nuevas armas, todos menos Shpan, que se encontraba en la habitación lujosa de Albert, con paredes blancas de color perla, cortinas rojas de ceda largas, una pantalla enorme, una mesa de cristal en medio, en la pared de atrás una cama enorme circular, con dos puertas, una a cada lado de la televisión, una llevaba al baño brilloso de marfil, con una bañera de un blanco tan puro igual que el lavabo, y el escusado que en esa época, era raro. La otra llevaba a una pequeña sala con su propia cocina.
Albert estaba de pie observando por la enorme ventana que acaparaba toda la pared derecha, la vista era hermosa, el sol apenas aparecía, el cielo era azul y violeta con ligeras líneas difuminadas de tonos naranjas y amarillas, los árboles quedaban a unos dos pisos más abajo, eran verdes y enormes, con algunos huecos que dejaban ver las cavidades oscuras del bosque, algunos techos de edificios cercanos, y la neblina se apartaba y aparecía sin algún ritmo lógico, solo aparecía para disminuir la vista y ver el gris solitario y frío que reflejaba desde su interior, o desaparecía para deslumbrar la vista.
-Es hora que te levantes, faltan cinco horas para que llegue esa cosa. Dijo Albert cubriéndose con una bata gris.
-Es cierto. Dijo una voz femenina pero familiar. -Es solo que después de eso, solo me queda decir que eres un monstruo. 
-Me alagas, pero mejor vístete y sal. Dijo Albert.
-¿Qué, no te gusta verme desnuda?
Pregunto esa misma voz, la silueta se levantaba entre las sabanas, solo se contemplaba una figura obscura contra luz, cabello hasta la cintura y alborotado, sin alguna ropa puesta.
-No es eso, si levantas sospechas, te mato. Dijo Albert cerrando las cortinas.
-Entiendo. Dijo la voz femenina, y la luz solar desenmascaro la sombra de la cara morena, y con una sonrisa en cara, era Shpan.

Siendo ya más tarde, con dos horas antes de la llegada, todos habían estado entrenando exhaustivamente con sus nuevas armas, para lograr dominarlas perfectamente, luego fueron llamados por Albert.
-¡Muy bien asquerosos mocosos, los reuní a ustedes por el simple hecho de qué ustedes no son tan inútiles, y quizá logren vencer a esa cosa, si mandará a alguien más seguro moriría en el simple intento de escapar!
Levantando un poco el ánimo.
-¡Pero igual, quiero que acaben con esa cosa antes de que llegue a nosotros, por eso los enviare a una zona amplia donde puedan luchar fácilmente, podrán llevar sus armas viejas si quieren, pero no mueran! Y otra cosa, ¡Si ganan pueden quedarse con esas armas, pero antes tomen un baño y coman, en una hora saldremos!
Retirándose ferozmente, todos regresaron a sus cuartos rápidamente, algunos se bañaban mientras otros comían, y así se turnaban, mientras Albert hablaba a solas con Shpan.
-Yo se que dejaste a propósito ropa de Vel en esa ciudad, ¿no?
Pregunto ella.
-Correcto, quiero ver que tanto dura. Respondió el otro.
-¿Y cómo me vas a mantener callada?
Pregunto ella.
-Dime la razón. Dijo él.
-También se que Togam y Juria son provisionales ¿no?
-Sí, ¿qué más?
-Bueno, púes también sé que esa cosa fue una creación tuya. Respondió ella precipitadamente.
-¡Vaya, me sorprendes!
Exclamo él.
-Gracias. Agradeció ella dando una reverencia.
-Pero, ¿cómo te mantendré callada?
Se preguntaba así mismo.
-No sé, dime tú.
Agrego ella.
-Ya se, te mantendré con la boca ocupada.
Propuso él minuciosamente.
-Me parece bien. Dijo ella agachándose a la entrepierna de Albert con la lengua afuera saboreado algo.

Cuando estaban listos, todos subieron a un camión, el cual los llevaría al lugar donde les indico Albert. Y así fue, el lugar quedaba a cuarenta minutos del edificio, a las afueras de Chernóbil, les daría veinte minutos para acomodar todo, llevaban las armas nuevas y las viejas, esa cosa sería un gran problema. Y en el camino, John se acerco a Vel.
-Tranquilo, yo te protegeré, nada malo va a pasar.
Calmó John.
-Gracias. Se limitó a decir Vel, nervioso y preocupado, ¿Qué pasaría si no lo lograba? ¿Qué sería de su hermana pequeña? Esas preguntas le comían la cabeza y las manos le sudaban.
-Sabes, quiero verte confiado. Dijo John tomando la mano sudorosa de Vel.
-¿Crees que lo logremos?
Pregunto temeroso Vel.
-Pero por supuesto, además... Quiero preguntarte algo.
Dijo John.
-¿Qué pasa?
Pregunto Vel.
-¿Crees que esa cosa nos mate?
Pregunto ahora temeroso John.
-Puede que sí, pero no dejare que nos mate antes de...
Cortando la última palabra.
-¿Qué ibas a decir?
Pregunto John inquieto.
-Es solo que, bueno, quiero pedirte un favor. Comento Vel.
-Dime. Respondió pacientemente John.
-Cuando regresemos, ¿podemos hacerlo?
Pregunto Vel sonrojado completamente, como tómate.
-Ah vaya... No pensé que lo fueras a pedir, pero si estás listo, claro.
Respondió también un poco sonrojado John, pero regresando besó a Vel para calmarlo.

¿Por qué? Quizá porque esa misión fuese suicida, o tal vez no. No lo saben